
Productores rurales de los valles bolivianos, están en franco proceso de diversificación de la producción alternativa a través de cultivos andinos subexplotados que son parte aportante de la economía campesina en función a los nuevos usos que se dan a plantas y arbustos del lugar.
El Aloe Vera es una de las plantas suculentas que tiene alrededor de 400 especies. La producción del Aloe con fines medicinales se halla difundido en todo el mundo en la actualidad, siendo que alrededor de ella se han creado empresas del orden internacional (Aloe Living For Ever) y otras del orden local que industrializan en el gel de aloe para su envasado como jugo medicinal que ha sido comprobado en el tratamiento de varias enfermedades.
Cultivo del Aloe Vera
El aloe vera crece en climas cálidos de tipo desértico, sus principales enemigos naturales son: el exceso de agua y el frío por debajo de los 10º C. Por contra es muy resistente a las plagas y a la falta de agua.
Para evitar las malas condiciones atmosféricas, es conveniente plantar el aloe en lugares resguardados. No obstante, requiere mucha luz, aunque no es preferible que no esté expuesta de forma directa.
El terreno tiene que ser arenoso, aunque no es una condición imprescindible, ya que también crece en óptimas condiciones en tierras volcánicas, como es el caso de las Islas Canarias. Lo que sí es muy importante es que el terreno tenga un buen drenaje y sea ligeramente ácido.
La siembra debe realizarse dejando una distancia de dos metros entre una planta y otra, ya que el aloe echa grandes raíces y pueden llegar a enredarse unas con otras, quitándose así los recursos naturales o fusionarse hasta convertirse en marañas de matas que se ahogan entre sí. La reproducción es por estolones, siendo el otoño la mejor época del año para llevar a cabo este proceso. Nunca debe realizarse en invierno.